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EL PROCESO DE SELECCIÓN

Tu lenguaje corporal y verbal

Tanto tu lenguaje corporal como verbal serán clave desde el principio hasta el final de la entrevista.

Cuida tu presentación

Saluda a la persona que te va a entrevistar al tiempo que dices su nombre si lo conoces (Buenos días, Señor López). Mírale a los ojos y, cuando él/ella te tienda su mano apriétala con firmeza, ¡pero sin rompérsela! Nunca dejes tu mano inerte sobre la suya y asegúrate de que no tienes sudor.

Es importante que no desvíes la mirada. Te dará seguridad. Pero tampoco abuses. Mira sin intimidar, pues de lo contrario podrá resultar molesto para tu interlocutor.

No tutees hasta que te lo pidan

Cuando te dirijas a tu entrevistador, háblale siempre “de usted” hasta que te pida que le tutees.

Siéntate con educación

A la hora de tomar asiento, no lo hagas hasta que te lo indiquen y por supuesto, no "te tires" sobre la silla. Intenta mantener la espalda recta, pero sin tensión o rigidez. Puedes cruzar las piernas discretamente para relajarte.

Adapta y cuida tu forma de expresión

Es muy importante que cuides tu vocabulario y tu forma de expresarte para adaptarlos a los de tu interlocutor.

Por supuesto, no digas palabrotas ni frases coloquiales.

Exprésate de manera estructurada, contesta a aquello que se te pregunta y razona tus afirmaciones, no basta con decir que soy muy trabajador, eso puede decirlo cualquiera, ¡pon ejemplos!

Tu lenguaje verbal y no verbal deben decir lo mismo

Si estás diciendo que crees que puedes desempeñar adecuadamente la función, tu tono de voz, tu mirada, tu expresión facial y tu postura tienen que estar diciendo lo mismo. Si es así seguro que te creen, si no quiere decir que probablemente no nos lo creemos ni nosotros mismos.


Fuentes: Universia

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