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EL PROCESO DE SELECCIÓN

Infórmate sobre la empresa y el entrevistador

¿De qué tipo de empresa se trata? ¿Cuáles son sus líneas de negocio? ¿A quién pertenece? ¿Cuánta gente emplea? ¿Qué estructura tiene? ¿Tiene proyectos de expansión? ¿Cuál es su política de personal? ¿Y su cultura (valores tratan de trasmitir y fomentar entre sus empleados)?

Cuantas más preguntas seamos capaces de anticipar mejor preparados iremos a la entrevista y más probabilidades tendremos de ajustar nuestras respuestas (verbales y no verbales) a lo que el entrevistador quiere oír.

En cuanto a las fuentes para preparar nuestras respuestas, hoy día disponemos de una gran ayuda: Internet. Rara es la empresa, por pequeña que sea, que no dispone de su propia página web. También podemos acceder a noticias presentes y pasadas relacionadas con la compañía, su sector de actividad, sus competidores, sus resultados financieros, sus políticas de Recursos Humanos, etc.

Tampoco deberíamos menospreciar las fuentes "clásicas", que resultan de gran utilidad: conocidos que hayan pasado por la empresa o trabajen aún, posibles referencias en prensa escrita, etc.

Otra información que puede traducirse en una ventaja comparativa es el nombre y puesto de la persona que va a entrevistarte. Gracias a redes profesionales como Linkedin y Xing  podrás, además, conocer parte de su perfil (qué y dónde ha estudiado, su experiencia, los idiomas que habla…). Quizás tengáis puntos en común que puedas explotar de alguna forma en la entrevista.


Fuentes: Universia

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